La transformación digital no debe dejar atrás a tu equipo

Con motivo del Digital Enterprise Show (DES2016), el gran evento internacional que hay traído esta semana a Madrid las últimas tendencias y ponencias más inspiradoras sobre transformación digital y disrupción, hoy nos hemos hecho eco de un artículo publicado en la revista Harvard Business Review. Un escrito que, aunque publicado en el 2015, ya hacía hincapié en la transformación digital de la empresa y en la importancia de llevarla a cabo involucrando desde el primer momento a tu equipo.

La transformación digital con Iristrace

¿Qué significa transformarse en una verdadera organización digital?

Cuando intentamos definir qué es una organización digital, lo primero que nos viene a la mente son los dispositivos tecnológicos. Es decir, empleados con portátiles conectados permanentemente a un flujo de información compartida en tiempo real y comunicándose constantemente con clientes o proveedores. Personas que trabajan desde cualquier lugar, junto a otros a los que nunca han visto o conocido en persona.

Pero la digitalización es más que un simple cambio de herramientas. Las prácticas diarias, las estructuras del lugar de trabajo, la presentación de informes, el intercambio de información, la interacción con los clientes e incluso la competencia también se transforman como resultado de la digitalización. Convertirse en una verdadera organización digital no implica convertirse sólo en un experto en tecnología. Significa abrazar una nueva cultura y una nueva mentalidad, en la que la jerarquía se desvanece y la innovación tiene lugar.

¿Cuál es la madurez digital de tu empresa?

A nivel de empresa, la madurez digital es sinónimo de un mayor crecimiento económico y de un nivel más alto de bienestar para los empleados. En un estudio realizado con Google Europa, la consultoría alemana Roland Berger evaluó la madurez digital de las empresas francesas. Examinó tres dimensiones distintas: equipos de trabajo, prácticas y usos, organización y habilidades. Y descubrió que las compañías que eran digitalmente más maduras habían aumentado seis veces más los ingresos que sus homólogas que lo eran menos. Más allá del impacto financiero, los empleados de las compañías avanzadas en lo digital también señalaron tener un índice de bienestar en el trabajo 50% más elevado. Las organizaciones digitalmente más maduras se caracterizan por tener una cultura flexible y menos jerárquica. Un ambiente laboral en el que el staff goza de una verdadera autonomía y de la posibilidad de expresar su propia creatividad. No es de extrañar que a los empleados les guste este tipo de empresas.

A nivel macroeconómicio, las posibilidades generadas por una producción más conectada y eficiente, por un lado, y los nuevos modelos de negocio, por otro, son también muy prometedoras. En otro estudio conducido por la misma consultora alemana se descubrió que si Europa aprovechara la digitalización, para el 2025 el continente podría ver a su industria manufacturera agregar un valor bruto de 1,25 billones de euros. En este sentido, los riesgos de no digitalizar son igualmente dramáticos. De desaprovechar la transformación digital, las industrias europeas podrían sufrir pérdidas potenciales de hasta 605 mil millones de euros en el mismo período.

La transformación digital también tiene sus ‘peros’

Sin embargo, deberíamos ser cuidadosos y no sobrestimar el impulso de la transformación digital. Estamos sólo empezando a entender los efectos de la digitalización sobre el desempleo. En 2013, dos profesores de la Universidad de Oxford, Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, calcularon que el 47% de los empleos en Estados Unidos podrían desaparecer en 2020 debido a la digitalización. No es sorprendente, por tanto, que los puestos de trabajo poco cualificados se vean más amenazados. También, incluso, los empleos de rango intermedio. Puestos que implican funciones administrativas o de gestión intermedia y que han proporcionado históricamente trabajo a la clase media.

Consecuentemente, el desafío de los directivos es descubrir cómo capturar los beneficios de la digitalización, minimizando los costes y asegurándose de que los gastos sean compartidos y no soportados por un grupo de manera desproporcionada. Aunque el objetivo es ambicioso, hay muchas cosas que lo directores pueden hacer para que su compañía convencional se transforme en una digital. De hecho, la digitalización asegurará que dentro de nuestras empresas haya más ganadores que perdedores.

Convertir a una compañía convencional en una digital en 3 pasos

El primer paso que deben tomar los altos cargos es evaluar el propósito y la visión de la compañía. ¿Cuáles son los objetivos de la empresa? ¿Por qué necesita la transformación digital para lograrlos? Esto da lugar, a su vez, a preguntas más difíciles. ¿Qué puestos de trabajo serán cruciales para la compañía en los próximos años? ¿Qué trabajos serán menos determinantes? ¿Cuántos empleados se verán potencialmente afectados? ¿Cómo deberíamos adaptar nuestras políticas de formación y contratación?

El segundo paso hacia la transformación digital es reconocer que los dispositivos técnicos no son la cuestión principal. En lugar de diseñar herramientas e implementarlas en un enfoque que vaya de arriba hacia abajo, los directivos deberían confiar en la madurez digital de su equipo. La cual, a menudo, es más alta de lo que ellos podrían suponer. Por ejemplo, en un estudio sobre la madurez digital de las empresas francesas se comprobó que seis de cada diez franceses compraron de manera online en 2013. Extrañamente, sólo una de cada diez empresas galas vendía online ese mismo año. Esta brecha demuestra que en la mayoría de las organizaciones la madurez digital de los empleados ofrece un significativo potencial que está siendo desaprovechado. Lo que subraya que los gerentes deberían animar a su plantilla a experimentar con soluciones digitales y permitir adaptarlas a sus prácticas de trabajo.

El tercer paso consiste en desarrollar una organización que fomente las prácticas digitales. Ello significa pasar, poco a poco, de una organización que funcione de manera tradicional a una modular con una alianza flexible de equipos autónomos y multidisciplinarios. Las investigaciones muestran que las organizaciones modulares alcanzan la madurez digital con mayor facilidad. De hecho, este cambio ocurre más comúnmente de lo que pensamos. Después de todo, cuando los miembros del departamento de recursos humanos hablan con el equipo de finanzas, en realidad están trabajando como miembros de un equipo multifuncional. Por lo tanto, hay que reconocer formalmente a estos equipos y dotarlos de herramientas digitales para que puedan alcanzar un mayor grado de autonomía. Aunque estos equipos no reemplazarán a la organización tradicional, sí trabajarán desde dentro para reformarla.

En este sentido, los directivos y empleados tendrán que navegar juntos por la frontera digital.  Tarea que requerirá un nuevo conjunto de habilidades de liderazgo. En otras palabras, el éxito en la era digital no va unido a la eficiencia de la tecnología, sino que radica en la habilidad y la adaptabilidad de las personas que la manejan.

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